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miércoles, 6 de abril de 2011

Cómo masturbarse adecuadamente

 

Por M. PÉREZ, J. J. BORRÁS Y X. ZUBIETA (SOITU.ES)
Actualizado 11-03-2009 00:29 CET
Uno de nuestros lectores nos preguntaba en el foro cómo se masturba alguien adecuadamente. Existen distintas acepciones del término 'adecuado', pero una que nos gusta es la siguiente: "Que es apropiado para determinado fin, uso o acción". Entonces hemos de aclarar, en primer lugar, cuál sería el fin o el objeto de masturbarse. Y, en realidad, ahí está el quid de la cuestión.
M. A. Martín
¿Para qué nos masturbamos? ¿Cuál es el objetivo? Muchas personas, más concretamente muchos varones, dirían que la única finalidad de la masturbación es conseguir el orgasmo. Sin embargo, pensar de esa manera puede representar un grave error y conducir a problemas sexuales. Hace poco ya apuntábamos que cuando un varón —y para el caso, muy probablemente también una mujer— se habitúa a masturbarse muy deprisa, se acostumbra a llegar al orgasmo demasiado deprisa y termina padeciendo eyaculación precoz.
La relación que tienen los hombres y las mujeres con la masturbación puede ser distinta. Para muchos varones, la masturbación puede constituir el eje inequívoco de su placer erótico. Mientras que para algunas mujeres puede resultar una asignatura pendiente.
La masturbación tiene una importante función en la vida sexual de la persona en distintos niveles. Uno de los niveles se refiere al autoconocimiento. Es muy útil conocer el cuerpo propio, las zonas erógenas y la forma en que respondemos a distintos estímulos sexuales, por mencionar los aspectos más importantes. Desde esta perspectiva, además de buscar placer, la masturbación puede permitir a la persona conocer su ciclo de respuesta sexual.
Mientras que muchos aprenden a masturbarse intuitiva u orgánicamente, por usar estos términos, en consulta a menudo atendemos a pacientes que no entendieron muy bien de qué iba la cosa. O pacientes que quizás nunca le han visto mucho sentido a la masturbación y la han practicado apenas.
Insistimos en que con frecuencia la sombra del pecado y la culpa hace su aparición y a muchos les sigue causando conflicto masturbarse. Es necesario acostumbrarse a pensar que la masturbación es bastante sana, al igual que lo puede ser la comida y el sueño. Aunque siempre existe el riesgo de caer en los excesos, también es posible aprender las cantidades que nos resultan más satisfactorias. Los extremos casi nunca son recomendables.
Otro de los aspectos que muchas veces conviene tomar en cuenta es el de las condiciones. Hay personas cuyo rendimiento sexual puede ser óptimo bajo cualquier circunstancia. Sin embargo, hay muchas otras que requieren de un mínimo de condiciones para poder funcionar. Esto puede determinar el grado de placer.
Hay que asegurarse de que hay un mínimo de condiciones favorables, que permitirán que la masturbación sea más plena. Para la mayoría es necesario contar con privacidad, tiempo y apetito sexual. También estar descansado y más o menos relajado... No es lo mismo tener actividad sexual cuando uno se siente lleno de energía, que cuando está exhausto o adormilado, o cuando está pasando por estados de gran estrés.
Nos gustaría que nos contaras cómo te masturbas y qué elementos sueles incluir en tus masturbaciones. ¿Qué condiciones son favorables para ti? ¿Cuánto tiempo sueles emplear en la masturbación?

Sexo oral para ella

 

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sexo, mujer, coito
Por M. PÉREZ, J. J. BORRÁS Y X. ZUBIETA (SOITU.ES)
Actualizado 05-10-2009 20:39 CET
El sexo oral por muy trasgresor que pueda parecerle a algunas personas es tan antiguo como el ser humano. Para algunas es la manera más placentera de practicar sexo; otras no lo soportan, algunas ni se lo plantean. Nosotros vamos a hacer algunas recomendaciones para que el sexo oral se convierta en una posibilidad realmente gustosa.
Hoy nos centraremos en lo que técnicamente se llama cunnilingus. La palabra viene del latín cunnus: cuña o vulva, y lingus: lengua; relación de la lengua con la vulva. Se trata dos partes del cuerpo muy sensibles; por lo que en teoría, si no existen interferencias mentales, ni bloqueos, el contacto podría ser muy grato. Aunque no podemos dejar de lado que nuestros mapas de amor —como bien explicó John Money en su teoría sobre cómo se construyen nuestras preferencias eróticas— tienen un claro componente social. Y todos sabemos que esa parte del cuerpo, la vulva, siempre se ha relacionado con sucias excreciones. Así, para algunas personas, no es fácil llegar a esta práctica erótica, perdiéndose una clara posibilidad de placer.
En el sexo oral es muy importante tantear el terreno. No ir directamente al grano, esperar que el nivel de excitación vaya creciendo. Empezar acariciando la zona del ombligo —ojo a algunas personas tampoco les gusta mucho que le toquen en esa zona—. Es muy importante ir besando la zona del vientre, con esos besos calientes, que hacen suben la temperatura, chupar, pasar la lengua… Es necesario estar cómodos y que ella esté cómoda.
Las piernas tienen que estar bien abiertas para que no te sientas agobiado; antes de centrarte en la vulva, explora, la cara interna de los muslos, el pubis, las inglés… El clítoris es la zona más sensible, por lo que debes tener especial cuidado al entrar en contacto con él, rodéalo con la lengua, bésalo, succiónalo, pero no te pases con la presión y nada de mordisquear, salvo que ella lo pida expresamente; en esa zona podrías hacerle daño.
Las manos no las dejes quietas, acaricia su cuerpo, recórrelo, suavemente o más apasionadamente, según el ritmo de la boca. Mientras que acaricias el clítoris con la lengua, puedes acariciar con los dedos la zona de entrada de la vagina, que es muy sensible; incluso introducir algún dedo, esto puede ser grato a algunas mujeres, a otras no les gusta que les introduzcan nada mientras les realizan un cunnilingus. Tendrás que ir explorando y comentando con ella sus preferencias. Déjate llevar y explora sus texturas en sintonía con sus respuestas. Si queréis inspiraros escuchar la canción 'Mojándolo lo todo', de Luis Eduardo Aute. Maravilloso canto al cunnilingus.
Otra cuestión que tienes que tener en cuenta es que algunas mujeres cuando llegan al orgasmo, no soportan que las sigan tocando y necesitan un periodo de reposo. Es lo que se llama periodo refractario. Algunas lo tienen más marcado y les resulta demasiado intensa la sensación de seguir notando el contacto, sobre todo en el clítoris —como les pasa a la mayoría de los hombres cuando se corren—; a otras, aunque hayan orgasmado, no les importa que les sigan acariciando. Tienes que estar atento y ver como responde. Lo mejor es dejar que orgasme tranquila, abrazarla y besarla, ese tipo de contacto lo agradece y aprecia después del orgasmo.
Y por último, aunque tendría que figurar en primer lugar, está la consideración a la higiene. Cuestión clave para estar realmente cómodos. A algunas personas les gustan los efluvios sexuales intensos, pero la mayoría prefieren que la zona este limpia. Muchas mujeres comentan en consulta que se sienten inseguras por si no están bastante limpias. Agua y jabón es suficiente. Tampoco hay que exagerar, afortunadamente somos un país de usuarios del bidé y con el lavado diario es suficiente. Otra posibilidad es tomar juntos una ducha previa: la ducha se puede convertir en un excelente preámbulo erótico.
¿Te gusta esta práctica sexual? ¿Te sientes cómodo/a con esta práctica? ¿Qué necesitas para disfrutar con un cunnilingus? ¿A qué edad descubriste el cunnilingus?

Deporte intersexual: el sexo y el género de las deportistas

 

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sexo, salud sexual
Por M. PÉREZ, J. J. BORRÁS Y X. ZUBIETA (SOITU.ES)
Actualizado 13-10-2009 22:09 CET
La atleta sudafricana Caster Semenya, campeona del mundo de los 800 m., investigada por las dudas sobre su condición femenina, constituye el último caso de polémica sobre el sexo de una deportista. Curiosamente sólo ellas son susceptibles de ser acusadas a de no ser mujeres... Se asume que el hombre, en el deporte, gracias a la potencia muscular extra que le facilita el plus de testosterona circulante, tiene siempre esa ventaja por doping fisiológico frente a la mujer. Hasta ahí parece claro. Si asumimos que nuestra especie está constituida por hombres y mujeres, pues está claro que la cuestión es discriminar bien y que no se cuele ningún individuo en el grupo que no le corresponde.
M.A.M
El problema nos estalla reiteradamente cada vez que surge una atleta cuyo «sexo» no es fácil de determinar. A simple vista parece una simpleza aclarar el tema, baste explorar sus genitales y salir de dudas. Esta primera aproximación es la que practicaban en la Grecia clásica, en cuyos Juegos Olímpicos de la época, a raíz de alguna sorpresa al respecto, se optó porque los atletas, sólo varones, por supuesto, compitieran desnudos, quedando el asunto claro –y a la vista- de todos. Sin duda, esta alternativa hoy día subiría más, si cabe, las audiencias deportivas, si bien seguiríamos sin aclarar buena parte de estos polémicos casos.
El desarrollo sexual es un largo proceso que se inicia con la fecundación y que concluirá en etapas posteriores al nacimiento. En el caso de los varones, supone un constante diferenciarse en sentido masculino de un organismo que tiende a madurar como femenino. Así, ellas, simplemente maduran como hembras. La cuestión de fondo es que si bien hay dos sexos legales o de carnet de identidad (M o F), la naturaleza no es tan simple y quedan excluidos transexuales e intersexuales, que todavía hoy no tienen reconocida su identidad sexual y de género, viéndose obligados por ley a figurar como «hombre» o «mujer» –no se contemplan más opciones- en su documento nacional de identidad (DNI).
La identidad de género tiene que ver con la conciencia de ser hombre o mujer, generalmente en consonancia con el desarrollo genital externo. En el caso de los transexuales, la cosa no es tan simple y hay discrepancias entre la identidad de género percibida (sentirse hombre o mujer) y el sexo legal o asignado en base a unos genitales; claramente de hombre o mujer, en el caso de los transexuales. En el caso de las personas intersexuales, se puede presentar una asignación de género en el momento de su nacimiento —declarándolos hombres o mujeres—, que no se corresponda con sus sentimientos y con su anatomía ambigua.
El conjunto de las personas con diferentes tipos de intersexualidad, entre las que figuran los clásicamente denominados hermafroditas, pueden verse especialmente afectados cuando deciden dedicarse al deporte profesional, puesto que su desarrollo —diferenciación— sexual no culmina con una más o menos clara identificación como hombres o mujeres. La competición deportiva supone para los intersexuales una prueba más de las dificultades para ubicarse en una sociedad que sólo hace pocos años comienza a comprender, -y solo en el ámbito de los expertos en el tema- el hecho intersexual, el desarrollo intersexual y la identidad intersexual. Lo que está claro es que esos conocimientos científicos deben trascender a la realidad social que tiene que abrir el espectro del sexo legal y superar la dicotomía masculino o femenino, considerando opciones tales como transexual e intersexual. Que estas personas puedan verse reconocidas como transexuales o intersexuales, sin presionarlas para que se definan como hombres o mujeres, supone un paso más en pro del respeto a sus derechos sexuales redundando en una sociedad más justa, saludable y sabia.
En el caso de las atletas, como Caster Semenya, sería saludable y sensato reconocer su condición de intersexual si lo fuere, lo que además sería respetuoso con la atleta de manera que no se la expulsa del mundo deportivo y por ende, de la condición de mujer, lanzándola a una forzosa condición de hombre que no responde a su realidad. De estar asumida y reconocida la condición intersexual en la sociedad, estas situaciones no llamarían la atención.
De cualquier manera, como podemos ver, el debate no es tan simple como la clasificación en hombres y mujeres. Si lo que se pretende es que se den características similares para que la competición sea más justa, quizá no sea suficiente agruparlos según la apariencia de sus genitales, a lo mejor se tendrán que buscar otros referentes como los niveles de testosterona en sangre, o la masa muscular.
Nos parece interesante esta polémica porque ayuda a que salgan a la luz las dificultades con las que se pueden encontrar las personas intersexuales y transexuales. Como pensamos que el tema es muy interesante y poco conocido para los que querías saber más os recomendamos dos estupendos libros: sobre intersexualidad, Middlesex, de Jeffrey Eugenides, ganadora de un Premio Pulitzer; y sobre transexualidad, El enigma de Jan Morris. Los dos son entretenidos y valen la pena.
¿Te has planteado la situación personal y afectiva en la que suelen quedar las atletas expulsadas de la competición deportiva por «no ser mujeres»? ¿Conoces casos de personas cuya vida deportiva y sobre todo personal, se haya visto afectada por la ignorancia y rechazo social de la intersexualidad?

Esos secretos sexuales que guardas...

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sexo, pareja, relaciones
Por M. PÉREZ, J. J. BORRÁS Y X. ZUBIETA (SOITU.ES)
Actualizado 04-02-2009 19:43 CET
El sexo, en nuestra sociedad, constituye la base de muchísimos tabúes. La paradoja es que, por un lado, es uno de los 'productos' más ofertado, buscado y deseado en el mercado, y, por el otro, está sujeto a muchos prejuicios, incluso llega a ser algo vergonzoso para muchos. En muchos casos, supone placer, pero también puede producir sufrimiento. Para un gran número de personas, el término sexo suele estar asociado a lo íntimo, personal e incluso secreto.
M. A. Martín
La sexualidad forma parte implícita de la naturaleza humana. Sin embargo, a lo largo de la historia, el sexo ha provocado mucha confusión y una gran ambivalencia. Aunque a muchas personas la posibilidad de sexo les estimula y provoca excitación, a veces dicha excitación se ve tamizada por unos fuertes sentimientos de culpa y vergüenza. Por ello, no es de sorprender la cantidad de personas que guardan algún secreto de tipo sexual. Puede tratarse de algo que no serían capaces de confesar fácilmente y que, de hecho, tratan de ocultar bajo cualquier circunstancia.
Generalmente, son secretos que guardan información con respecto a alguna actividad de tipo sexual. En un principio, la persona simplemente puede tratar de evitar —por ejemplo— que se le note que le gusta el sexo y, quizás, que incluso lo practica. Digamos que éste sería el caso más extremo y quizás más típico en algunos círculos religiosos, sobre todo si se es mujer. En éstos, los secretos sexuales suelen multiplicarse debido al aire reprobatorio con que se aborda la sexualidad. En efecto, el origen de los secretos sexuales bien podría ser la hipocresía o la ignorancia con respecto a la naturaleza de la sexualidad. Hasta hace poco tiempo, el embarazo de una mujer soltera podía suponer un trauma familiar y se trataba de ocultar a toda costa.
Uno de los secretos sexuales más comunes es el adulterio y el sinfín de infidelidades que se producen día a día y que nunca llegan a confesarse. Si de repente se hiciera público el número de personas que son o han sido infieles a sus parejas, probablemente se desataría una crisis moral y sentimental a nivel mundial. El secreto de la infidelidad cobra un mayor peso si se está siendo infiel con algún familiar o alguien relacionado con la pareja. Recordamos el caso de una paciente que se había acostado con el hermano de su marido. En consulta habló del tema, pero dijo que delante de su marido no lo reconocería jamás, que aunque los hubiera pillado 'in fraganti', ella lo hubiera negado.
Igualmente se ha tendido a esconder la homosexualidad —tanto masculina como femenina—. En ocasiones esto ha significado importantes engaños en todos los niveles. Lamentablemente siguen existiendo personas que se avergüenzan o se sienten culpables por su orientación sexual. Algunas han decidido llevar una doble vida, se han casado y tenido hijos. El secreto que estas personas guardan no puede ser revelado fácilmente.
Otro de los tabúes importantes es el del incesto, todo un tema en sí mismo. El incesto a menudo, aunque no siempre, implica abuso sexual de un adulto con un menor de edad. Es éste un tema bastante complejo que abordaremos con más detalle en otra ocasión.
En consulta hemos asistido a pacientes que guardaban un secreto con respecto a sus genitales, ya sea porque se avergonzaban de su tamaño o forma o debido a que padecían alguna disfunción. De hecho, muchos de los pacientes deciden guardar en secreto que acuden a terapia sexológica. De todos modos, son éstos tan sólo ejemplos de los secretos sexuales más comunes, pero seguro que podemos encontrar muchos más.
¿Sueles tener más secretos relacionados con tu sexualidad que en otras áreas de tu vida? ¿Cuál es tu experiencia al respecto? ¿Cuáles dirías que son tus secretos sexuales?

Los 14 Secretos Sexuales Femeninos

 

Enviado por carlos delfante el 14/03/2010 a las 6:50
carlos delfante
¡Impresionante! Puesto que días atrás, conversando con un amigo, por fin descubrimos que todo no iba más allá de la estulticia de algunos zánganos, ya que, al observar el cielo nocturno muñidos de un par de binóculos de teatro, madrugada adentro, desvendamos el embuste, al ponderar que el Cosmos no tendría más que 12 billones de años lo que, han de concordar conmigo, es una cifra mucho más coherente que el billón y medio adicionados erróneamente, y estos, deberían ser abatidos y descontado por cuenta del resguardo cósmico a fin de preservar la resaca que obtuvo el más Eminentísimo de los dioses al criarlo.
Pues bien, hablando de ellos y, dejando de lado mis abstracciones cosmológicas para retornar rápidamente al banal asunto terrenal, recuerdo al gentil lector que ya se conmemoraron 4 siglos de la desaparición de Giordano Bruno, el erudito predicador italiano que un día miró para arriba, desvendó la aparente infinitud del universo, contrarió un puñado de dislates dogmáticos y, confirmando Copérnico, finalmente testificó que la tierra giraba en vuelta del Sol lo que, como se sabe, terminó por embarazar a la turba ignara que insistía en continuar rodando al contrario. Tamaña obstinación lo hizo arder en las hogueras de la Inquisición, no en tanto, sereno, mantuvo la palabra y se convirtió en carbón con dignidad, pero siempre teniendo en mente que el “heliocentrismo”, nada tendría que ver con ese tal de Dr. Helio… ¡Formidable!
Por consiguiente, con su gesto, aprendimos a no decir las cosas correctas en los lugares equivocados, y genialidades momentáneas en horario impropio; mismo porque, lo insalubre, puede mismo llegar a ser desbastador para la salud.
No en tanto, por casualidad descubrí en el sito de10.com.mx, que muchas veces la inteligencia se vuelve estolidez en la cabeza de muchos, pero para mostrarles esa sagacidad, adjunto aquí  lo que ellos dicen ser: “los 14 secretos sexuales femeninos” enunciándolos sin cualquier pudor o referencia científica que los valide.
1 -El orgasmo femenino promedio, dura entre 6 y 10 segundos, aunque algunas chicas afortunadas gozan de una versión extendida... ¡de 20 segundos!
2 -Es posible que algunas mujeres experimenten 100 orgasmos en una hora. ¡Sí!, leíste bien. ¡Sí, 100!
3 -El 47% de las mujeres tiene su primer orgasmo a través de la masturbación.
4 -Sigmund Freud, el padre del psicoanálisis, sostenía que las mujeres experimentan dos clases de orgasmo: el clitórico y el vaginal.
5 -Las mujeres que no están muy seguras sobre el vínculo que las une a su partenaire sexual tienen menos posibilidades de lograr un orgasmo.
6 -Algunas mujeres se desmayan al alcanzar el clímax y, en ciertos casos, hasta pueden sufrir de fallas cardíacas. ¿Será por eso que los franceses llaman al orgasmo “la petite mort” (la pequeña muerte)?
7 -Los vibradores, fueron los primeros artículos eléctricos para el hogar en ser lanzados al mercado al comienzo del siglo XX. Se anticiparon incluso a la aspiradora y a la plancha eléctrica.
8 -A los 15 años, aproximadamente el 23% de las mujeres experimentó su primer orgasmo. A los 25, ya lo alcanzó el 90%.
9 -Más del 70% de las mujeres alcanza el clímax por estimulación clitoridiana. El clítoris es el órgano más sensible de la anatomía genital femenina.
10 -La nueva sexualidad de la mujer diagnostica que: sólo un 30% de las mujeres llega al clímax nada más que con la penetración.
11 -El récord mundial femenino fue de seis horas y media… ¿El masculino? De ocho y media.
12 -Una chica logró el récord de 49 orgasmos seguidos. “La capacidad de excitación de una mujer es casi infinita”. Para ella no hay algo así como “período refractario” y por eso puede mantenerse excitada mucho más tiempo que el hombre, experimentando orgasmos simultáneos o sucesivos.
13 -¿Te asombra toda la humedad que rodea al tema sexo? Y eso que los humanos somos mesurados: la hembra de la ballena termina prácticamente ahogada luego de cada eyaculación de su compañero, que libera “20 litros de esperma en cada encuentro”.
14 -El clímax es apenas el tercer nivel dentro de un “círculo de deseo”, (los otros son excitación, meseta y recuperación). Para una mujer es posible sentirse satisfecha en cualquiera de estos estados.
Así, sobre esa total prestidigitación, sustituyo prodigios siderales por proctologías mentales, donde es posible que el “Agujero Negro” de Bruce Lee, alcance a ocultar la realidad insidiosa que nos rodea… ¿No es verdad?