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sábado, 5 de marzo de 2011

Represión contra mutabilidad

 

En Tres ensayos sobre la teoría de la sexualidad, Freud señala que la represión, en términos generales, proviene de la imposición de dominación de un individuo sobre otros, siendo ese primer individuo no otro que el padre. A partir de tal dominación, se establece la forma patriarcal de la sociedad, basada en la inferioridad de la mujer y en la fuerte represión de la sexualidad. Además, Freud asocia su tesis de la autoridad patriarcal con el auge de la religión, y en particular con el triunfo del monoteísmo [Ver documento: Diccionario de términos religiosos: Monoteísmo] en occidente. Por otra parte, Freud se preocupa especialmente por la represión sexual, puesto que considera los impulsos naturales del ser humano como mucho más complejos de lo que la sociedad patriarcal admite: dada la capacidad indiferenciada de los bebés para obtener placer sexual de todas las partes de su cuerpo, Freud los califica de "perversos polimorfos". Como parte de este concepto, Freud también cree en la naturaleza especialmente bisexual de nuestro impulso sexual original.
En la misma línea de pensamiento, y en lo referente a la represión primera, Otto Rank considera el desarrollo que va de la dominación paterna hasta llegar a un poderoso sistema estatal administrado por el hombre, como una prolongación de dicha represión primera, cuyo propósito es la cada vez mayor exclusión de la mujer. Por su parte. Dennis Altman, en su obra Homosexual, opresión y liberación, hablando de la represión sexual en lo específico, la relaciona con la necesidad, en el comienzo de la humanidad, de producir una gran cantidad de hijos para fines económicos y de defensa.
A propósito del mismo asunto, en El sexo en la historia, el antropólogo británico Rattray Taylor señala que a partir del siglo IV, antes de Cristo, en el mundo clásico se verifica una represión creciente de la sexualidad y un desarrollo del sentimiento de culpa, factores que facilitaron el triunfo del concepto hebreo, más represivo del sexo, sobre el concepto griego. Según los griegos, la naturaleza sexual de todo ser humano contenía elementos tanto homosexuales como heterosexuales.
Volviendo a Altman, en su obra ya citada expresa que las sociedades occidentales se especializan en la represión de la sexualidad, represión legitimizada por la tradición religiosa judeo-cristiana. Dicha represión se expresa de tres modos interrelacionados: asociando sexo con:
  1. Pecado y su consiguiente sentido de culpa;
  2. La institución familiar y la procreación de hijos, como única justificación;
  3. Rechazo de todo lo que no sea sexualidad genital y heterosexual.
Más adelante agrega que los "libertarios" tradicionales de la represión sexual luchan por cambiar los dos primeros puntos pero olvidan el tercero. Un ejemplo de ello sería Wilhelm Reich con su libro La función del orgasmo, cuando afirma que la liberación sexual está radicada en el orgasmo perfecto, el cual sólo se podríaobtener mediante el acoplamiento genital heterosexual de dos individuos pertenecientes a la misma generación. Y es bajo la influencia de Reich que otros investigadores habrían desarrollado su desconfianza de la homosexualidad y los anticonceptivos, ya que dificultarían el logro del orgasmo perfecto y por lo tanto serían contrarios a la total "libertad" sexual.
Sobre la liberación sexual, Herbert Marcuse en Eros y civilización aclara que la misma implica más que la mera ausencia de opresión, la liberación requiere de una nueva moralidad y una revisión de la noción de "naturaleza humana". Y después agrega que toda teoría real de liberación sexual debería tomar en cuenta las necesidades esencialmente polimorfas del ser humano. Según Marcuse, en desafío a una sociedad que emplea la sexualidad comoun medio para un fin útil, las perversiones sustentan la sexualidad como un fin en sí mismo; por lo tanto se colocan fuera de la órbita de férreo principio de "performance" -término técnico tal vez traducible como "rendimiento"-, o sea uno de los principales represores básicos para la organización del capitalismo, y así cuestionan sin proponérselo los fundamentos mismos de este último.
Comentando este punto del razonamiento marcusiano, Altman agrega que cuando la homosexualidad se vuelve exclusiva y establece sus propias normas económicas dejando de apuntar críticamente a las formas convencionales de los homosexuales para, en cambio, intentar una copia de éstos, se vuelve una forma de represión tan grande como la heterosexualidad exclusiva. Y más adelante, comentando a otro freudiano radical como Marcuse, Norman O. Brown, y a Marcuse mismo, Altman infiere que en última instancia lo que concebimos como "naturaleza humana" es tan sólo lo que ha resultado de ella después de siglos de represión, razonamiento que implica, y en ello concuerdan Marcuse y Brown, la mutabilidad esencial de la naturaleza humana.


Referencia: Origen de la homosexualidad
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